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14 ene 2018

EL DESCUBRIMIENTO DE LA MELAGENINA
Dos científicos cubanos se acreditaron hoy en La Habana la paternidad de la Melagenina, un nuevo medicamento a base de placenta para combatir el vitiligo, enfermedad que consiste en la desaparición de la pigmentación cuta nea de ciertas partes de la piel.
Los doctores Carlos Miyares Cao, médico farmacólogo y su colega Manuel T boas, profesor de Dermatología del Instituto Superior de Ciencias Médicas, son los investigadores que hicieron público el descubrimiento de este recurso terapéutico, considerado por medios científicos como una novedad mundial.
El trascendental acontecimiento fue reportado por la prensa nacional e internacional el 14 de febrero de 1980, día precisamente en que el medicamento era puesto a la venta en las farmacias cubanas y suministrado también a los hospitales del país con servicio de Dermatología, luego de concluidas las rigurosas investigaciones.
Sin embargo, la historia de este aporte científico cubano a la ciencia mundial se había iniciado en 1968 cuando el doctor Carlos Miyares Cao, con apenas 29 años de edad, encontraba "de forma casual" una sustancia que, al administrarse a los animales de experimentación, les producía un aumento en la pigmentación.
El descubrimiento fue realizado en el laboratorio de Farmacodinamia Experimental de la Reproducción, ubicado en el octavo piso del Hospital Ginecobstetrico González Coro, de Ciudad de La Habana, donde el profesor Miyares Cao cumplía labores de dirección e investigación, en la búsqueda de mecanismos vinculados a la reproducción humana. "Nos encontrábamos muy interesados en la placenta, porque pensábamos que producía alguna sustancia estimuladora de las contracciones uterinas."
"Nuestro principal objetivo en ese momento era buscar las causas del parto prematuro que pudieran ser evitables, y manteníamos la tesis de que la placenta podría sufrir un dismetabolismo, algún trastorno de su función en un período determinado de la gestación, y debido a ello producir sustancias que estimularan al músculo uterino antes de tiempo, y provocar así el parto prematuro".
Sustentado en esos criterios, el doctor Miyares desarrolló una técnica para mantener viva la placenta después del alumbramiento y estudiar los productos derivados de ella, sometiéndola a diferentes condiciones ambientales: la acidez del medio, la oxigenación, la temperatura. Administraba además distintos nutrientes que pudieran cambiar el metabolismo placentario en la búsqueda de una sustancia estimulante del útero.
El científico lograba, en condiciones de laboratorio, que la placenta produjera sustancias que habitualmente elabora, y las muestras así obtenidas se analizaban desde el punto de vista químico y farmacológico para conocer su actividad biológica.
En ese paciente y tesonero quehacer el doctor Miyares constató que una de las sustancias extraídas de la placenta, al ser aplicada a los animales de experimentación les producía un aumento de la coloración de la piel.
"Esto me llamó poderosamente la atención -recuerda ahora. Conocía la existencia de una enfermedad, el vitiligo, en que precisamente se pierde la pigmentación de la piel. Pensamos que esta sustancia quizá s pudiera tener alguna utilidad para esta afección".
En esa época, finales de la década de los sesenta, el doctor Miyares, especialista en Farmacología y también en Ginecología y Obstetricia, desconocía la situación real de los tratamientos existente para el vitiligo, y si existía o no algún recurso terapéutico efectivo.
De inmediato comunicó el descubrimiento al profesor de Dermatología de sus años de estudiante, el doctor Manuel T boas, quien le señaló que su hallazgo podía ser de gran utilidad, atendiendo al hecho de que los medicamentos existentes hasta ese momento a nivel mundial --Methoxal?n, Berox n, Meladinina, Oxoraln?--, elaborados a partir de sustancias de origen vegetal o sintéticas, mejoraban transitoriamente la afección en muchos casos, pero no curaban la enfermedad, y presentaban el agravante de ser productos de gran toxicidad que producen con frecuencia quemaduras, hepatitis, alteraciones de la visión, e incluso en ocasiones hasta conocer , según recientes investigaciones.
Luego de conocer los criterios del profesor T boas el doctor Miyares continuó los trabajos de laboratorio, encaminados ahora a aislar la sustancia, identificarla químicamente, comprobar los efectos biológicos que había observado en animales de experimentación, y tratar de obtener las cantidades suficientes de la misma que posibilitaran con posterioridad realizar los ensayos clínicos.
A casi 30 años del descubrimiento, con una expresión que no oculta una real alegría, refiere:
"Tuve éxitos en ese trabajo. Logra aislar la sustancia, identificarla como una lipoproteína. Una vez purificada se ensayó en los animales de laboratorio y se comprobó que, efectivamente, tenía dos acciones: aumentaba la reproducción de los meloncitos y también la síntesis del pigmento mecánico de esta célula. En las pruebas toxicológicas, durante los ensayos preclínicos, se demostró que la sustancia no presentaba ninguna acción nociva".
Con estos resultados el doctor Miyares se entrevistó nuevamente con el profesor T boas, quien organizó el primer ensayo clínico de la sustancia, previa autorización de los organismos sanitarios competentes, dirigido fundamentalmente no a la cura de los pacientes con vitiligo, sino a observar los efectos que producía esta sustancia en las "manchas blancas" de un grupo de enfermos y observar si repigmentaba o no la piel.
"No pretendíamos en ese momento --dice Miyares-emplear la sustancia como medicamento, sino conocer sencillamente si esa sustancia, que en los animales aumentaba la coloración de la piel, también lo hacía en los enfermos de vitiligo".
El resultado del ensayo no se hizo esperar. Los pacientes a los cuales se les aplicó la sustancia por vía tópica, en una sola de las manchas de su cuerpo, ?esta repigmentó y no se registró ni un solo efecto secundario, ni local ni sistémico.
Con estos resultados, los investigadores se dispusieron en 1973 a realizar ensayos clínicos mayores, para lo que reunieron 392 pacientes atendidos en el Servicio de Dermatología del Hospital Docente Calixto García, de Ciudad de La Habana.
La investigación abarcó a 200 pacientes a los que se les administró la Melagenina de forma tópica, y a otros 192 que recibieron la medicación existente para la enfermedad (los llamados psoralenos), administrada por vía tópica u oral.
El estudio, que duró 4 años, demostró que el extracto placentario cubano tenía una acción beneficiosa en los pacientes, al reportar la repigmentación de 168 de los 200 enfermos tratados (para un 84 por ciento de eficacia terapéutica), sin un solo reporte de reacciones adversas al medicamento.
El grupo de pacientes tratados con los psoralenos demostró muy poca eficacia terapéutica (sólo 15 casos repigmentaron parcialmente) y una alta incidencia (33 casos) de reacciones secundarias, que incluyeron trastornos digestivos, alteraciones hepáticas, quemaduras de la piel e irritaciones.
El siguiente paso fue someter la Melagenina a un estudio conocido como a doble ciegas, método científico empleado internacionalmente que consiste en mantener a los sujetos, y también a los investigadores, en la ignorancia respecto de qué sujetos están en el grupo experimental (a los que se administra por vía tópica la Melagenina) y su les en el denominado grupo control al que se aplica simplemente alcohol al 75 por ciento a manera de placebo.
El responsable de realizar el ensayo a doble ciegas fue el doctor Daniel Abreu, presidente de la Sociedad Cubana de Dermatología, quien lo realizó en el Hospital "Comandante Manuel Fajardo" de La Habana.
Al finalizar la experiencia, cuando se abrieron los códigos para conocer que? números pertenecían a la sustancia activa placentaria y cuáles no, se comprobó que solamente los pacientes que utilizaron la Melagenina habían repigmentado sus manchas, no así los que recibieron el placebo.
Luego de finalizadas las investigaciones preclínica y clínicas (1980) y cumplidos los tra mites correspondientes, el Ministerio de Salud Pública de Cuba expidió a la sustancia placentaria el registro sanitario, y comenzó entonces la producción y distribución en las farmacias de la isla del nuevo medicamento para el tratamiento del vitiligo, denominado Melagenina, nombre que significa "sustancia que genera melanina", el pigmento que colorea la piel.
Los doctores Carlos Miyares Cao y Manuel T boas recibieron el Certificado de Autor de Invención denominado"Procedimiento y producto para estimular la síntesis del pigmento mel nico de la piel", y la patente ha sido registrada en Cuba y en otros nueve países: Japón, India, Hungría, Inglaterra, Rusia, Alemania, Estados Unidos, Francia y Suecia.

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